Aquí,
en el diminuto pueblo de Patagonia, Arizona, en medio de una gerde
serranía a solo 20 minutos al oeste de Nogales, la historia
de Cecilia San Miguel es la de una Misión personal complida.
Contra todo
tipo de obstaculos, San Miguel ha estáblicido por un lado
un restáurante y por otro un centro cultural en esa vieja
cantina; éstos so dos de los secretos mejor guardados del
Suroeste de estádos Unidos.
"Ahora
incluso el viejo hotel de pueblo se está transformando,"
dice está mujer de 53 años, de hablar pausado y de
una fuerza en los ojos que parace que perforan.
Del
Ecuador a Patagonia
Cecilia San
Miguel llegó a este pequeño pueblo, de cerca de mil
habitantes, después de estár in la búsqueda
de un nuevo hogar tras la muerte de su esposo en 1997. Nacida en
Ecuador, pero criada en Chicago, desde temprana edad, San Miguel
ya había vivido en California y Oregón, de donde salió
en busca de un nuevo hogar.
"Una conocida
en un avión me dijo: Tu lugar es Patagonia," recuerda
Cecilia esa frase que se le quedaria grabada en su mente. Tras esa
platica, en menos de un mes, Cecilia San Miguel, madre de dos hijos
adultols, vendio su casa en Oregón se embarco en avión
rumbo a Tucson y de ahi viajo ai alto desierto de Arizona.
Ahora Cecilia
San Miguel tiene en Patagonia una casa desde donde observa el infinito.
Tras unos meses
en Patagonia, Cecilia abrio un pequeño restáurante
de comida orgánica y perfectamente saludable con recetas
importadas de Nueva York para hacer pizzas gourmet.
Restáurante
Velvet Elvis
Exactamente,
el 12 dediciembre de 1998 y tras una larga procesión por
el pueblo en ofrenda a la Virgen de Guadalupe, Cecilia abrió
lo que se volvería un clásico restáurante:
Velvet Elvis.
En las parades
del restáurante se aprecian gigantescas pinturas de rostros
indios-americanos junto a un retacado altar a la Virgen de Guadalupe
y un cuadro con el rostro de Elvis Presley sobre terciopelo negro,
lo que le da el nombre al hoy ya famoso restáurante. Allí
se pueden saborear exquisitas pizzas con nombres tan raros como
el Mariachi Blanco, la Del Bueno, el Maio y el Feo.
El rstaurante
le ha dado a este pueblo de vaqueros un carácter que ya desearían
tener muchos resttaurantes de los centros urbanos.
"No me
interesaría tener esto (mi restáurante) en Scottsdale,"
sentencia San Miguel. "Aquí estoy por otro tipo de misión
mas importante que el Creador me destinó."
La Misión
de San Miguel
Tras observar
el éxito del "Velvet Elvis," el dueño de
una vieja y deteriorada Cantina construida en 1915 y conocida como,
Big Steers Bar, típica del estilo del Oeste americano y ubicada
en el centro del pueblo, vio en está mujer emprendedora la
única tabla de salvación para regerar un estáblecimiento
inundado por las drogas y la violencia.
El dueño
vendio esa propiedad a Cecilia San Miguel, quien solicitó
préstamos con la idea de convertir el destruido bar del Oeste
en un centro cultural, siguiendo un estilo arquitectónico
similar a las Misiónes del padre Kino en el desierto de Sonora,
pero más pequena.
Al momento que
las obras de remodelacion iniciarón, algunos vecinos cuestionaron
las intenciones de San Miguel, pues se rehusaban a dejar ir la vieja
cantina del pueblo.
"Había
que regresarte la energíia al corazón del pueblo,"
dice Cecilia en descarga. Después de meses de intenso trabajo
de reconstrucción, entrega y dedicación, Patagonia
vio nacer ese extraordinario efidifio-misión colonial pintado
de un immaculado color blanco y sus ventanas enrejadas de hierro.
Cecilia la llamo
"La Misión de San Miguel," el santo por el que
profesa gran devoción. Hoy La Misión, que no tiene
fines religiosos, es un amplisíimo espacio cultural "sala
de baile y bar" donde no se permite fumar.
La Misión
está decorada con gusto por lo antiguo y reverencia por los
simbolos religiosos. Enormes murales, como son los cuatro caballos
del Apocalipsis, parece que saltan de las paredes y galopan en la
pista de baile.
Festejar
la vida
La Misión
está abierta a la comunidad. Su propietaria dice, La Misión
está destinada "a festejar la vida."
Hoy, el aroma
a incienso y su decoración rústica y elegante atrapan
al visitante que acude a escuchar grupos de musica cubana, country,
a capella o rock alternativo que viajan a Patagonia para presentarse
en vivo en La Misión los viernes, sabados y domingos.
Visitar Patagonia
es fácil y no le quitará mucho tiempo en su camino
a Tucson.
Al llegar a
Nogales, Arizona, se debe tomar la carretera estatal 82 hasta encontrar,
en menos de una media hora, al pueblo de Patagonia.
En la calle
principal de Patagonia, en el camino real de los pueblos, se encuentran
de un lado el restáurante "Velvet Elvis" y al otro,
est joya arquitectónica-cultural, La Misión de San
Miguel.
La historia
de San Miguel -- la mujer y su Misión -- en Patagonia refleja
la transformación de cómo Arizona en los últimos
10 años se convierte en un punto geográfico de relevancia
turística.
En un apacible
lugar como Patagonia, los visitantes que vienen de otras ciudades
de crecimento acelerado, como Phoenix y Tucson, llegan para admirar
la naturaleza y en especial para observar las aves.
A Patagonia
se le reconoce comom un santuario de aves, a donde amantes de las
aves y expertos ornitólogos llegan cada temporada para obsdervar
y escuchar el piar de sus aves favoritas.
Patagonia un
pueblo sospechoso de las transformaciones radicales.
Cecilia San
Miguel -- una mujer de Latinoamérica -- inicí o la
tareo de poco a poco terminar con el miedo a la innovación.
Interesados
en más informacion pueden visitar La Misión en la
pagina en Internet: www.lamisiónpatagonia.com, or llamar
al 520 394-0123.
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