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En
2002 se construyó en el árido desierto de Arizona
una misión. No era una de esas misiones que dejaron los frailes
franciscanos en su paso por esta region, sino un santuario dedicado
a celebrar la vida, la buena música y el vino.
Cecilia
San Miguel llegó a Patagonia, Arizona, con un solo objetivo:
Recuperarse de la terrible enfermedad que acabó con la vida
de su esposo y fortalecer su cuerpo, mente y espíritu.
San
Miguel, con una carrera en artes plásticas y con un cierto
aire místico, llegó a este remoto pueblo y desde entonces,
y sin ser esa su intención, esta transformando este pequeño
pueblo.
“Cuando
vi la belleza de este lugar allí mismo tuve la revelación
que mi vida a partir de ese momento sería aquí, en
Patagonia,” expresó la duená de la Misión
San Miguel.
A
nueve años de su llegada ya es una importante empresario,
que con su vision y esfuerzo está impulsando el desarrollo
económico de este místico pueblo.
Este
pequeño pueblo, ubicado a unas 75 millas al sur de Tucson,
cuenta con cerca de 900 habitantes y es uno de muchos en Arizona
que perdieron a sus habitantes entre la década de 1990 y
2000.
“Esta
es una comunidad de vaqueros y rancheros que han vivido toda su
vida aquí y que no están abiertos al crecimiento o
al cambio que se esta dando en Patagonia”, señalo Jim
Coleman, miembro del concilio de la ciudad.
NUEVO
RETO
Según
narra Cecilia San Miguel, encontró bastante resistencia cuando
inicío el proyecto de renovar o más bien, demoler
el bar más antiguo y tradicional del pueblo, The Big Steer.
“Me
llamó una chica y me dijo que apenas un día antes
se había subastado el Big Steer y no hubo ofertas, y me alentó
a comprarla, pues según ella yo era la única persona
en Patagonia que podía hacer algo grandioso de este sitio”,
relata Cecilia.
Para
ese entonces San Miguel ya había abierto su exitoso restaurante
que lleva el nombre de Velvet Elvis y ahora le ponían este
reto en su camino. |
“Al
año de la compra me encontraba con un edificio casi demolido,
solo quedaron tres paredes de adobe originales, ni un sólo
socio financiero y el pueblo entero pensando que les robe un valioso
acervo cultural”, cuenta San Miguel de su odisea.
Agregó
que no fue nada fácil, “que la gente es muy tradicional
y que el hecho de que una mujer latina llegara a cambiar la dinámica
de su entorno, no fue bien recibido”.
Cecilia
piensa que ahora las cosas están cambiando en Patagonia,
ya que ahora hay muchos extranjeros y ellos son más abiertos
al progreso y al cambio.
Según
San Miguel su visión es la de crear un espacio donde se celebra
la belleza, la vida y se reflexiona sobre el bien y el mal, ya que
es el Arcángel San Miguel, cuya pintura se encuentra a la
entrada del bar, quien recibe a los visitantes al entrar a la Misión.
El
antiguo bar se transformó tambien en salón de baile.
En el interior de la sensación de entrar en una verdadera
misión con arquitectura de la era colonial: Con murales religiosos,
crucifijos y hasta una pila bautismal, donde los clientes pueden
renovar se fe o purgar sus pecados.
TESORO
DE ARIZONA
Ubicada
en el centro del pueblo, la Misión de San Miguel fue nombrada
tesoro del Estado de Arizona por la governadora Janet Napolitano.
Hoy
en día es foco de intererés para todos los turistas
que por allí pasan y brilla como una estrella en medio de
una nube de polvo característica del desierto de Arizona.
Jim
Coleman, miembro del concilio, dice que el desarrollo económico
de Patagonia ya es una realidad, puesto que el Condado ya autorizaró
el permiso para construir 500 residencias de lujo situades entre
Patagonia y Sonoita.
Patagonia
es el ejemplo clásico de una comunidad pequeña que
de pronto enfrenta un crecimiento acelerado. La visión de
Cecilia, sin duda, a potenciado mucho este cambio y la aceptación
de los residentes ha sido lenta, pero segura.
Para
contactar:
Cecilia
San Miguel
335 McKeown Ave.
Patagonia AZ 85624
520-394-0123
website: www.lamisionpatagonia.com
email: lamisionpatagonia@msn.com
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